En 1891, Charles Thays ganó el concurso para dirigir los Parques y Paseos de Buenos Aires. Era francés, había nacido en París en 1849 y había llegado al país tres años antes, recomendado por Jean-Charles Alphand, el ingeniero que había transformado los paseos de París, para diseñar un parque en Córdoba: el actual Parque Sarmiento.

El 22 de febrero de 1892 presentó a la Municipalidad un proyecto que parecía un capricho de especialista: un jardín botánico de aclimatación, un lugar para probar qué plantas del país y del mundo podían crecer en la ciudad.
El terreno, en Palermo, ya tenía un edificio: una casona de ladrillo rojo construida en 1881, donde habían funcionado oficinas públicas. Thays la convirtió en su casa. Entre 1892 y 1898 vivió allí con su familia, en el medio de la obra. Vivir adentro le permitía seguir día a día la plantación y el trazado de los caminos.

Seis años de trabajo después, el 7 de septiembre de 1898, el Jardín Botánico abrió sus puertas. Mezclaba estilos: sectores de trazado geométrico y simétrico, a la francesa; otros de caminos curvos y vegetación de aspecto espontáneo, a la inglesa; y rincones inspirados en los antiguos jardines romanos.
Algunos sectores se ordenaron por el origen de las plantas, continente por continente, con un lugar destacado para la flora de las provincias argentinas. Otro agrupa las especies por familia botánica, como una clase de botánica al aire libre. El invernáculo principal, una estructura art nouveau de hierro y vidrio traída de Francia en 1897, todavía guarda especies tropicales y subtropicales.
El jardín de aclimatación fue también un laboratorio. Allí Thays trabajó con semillas de yerba mate llegadas de Paraguay en 1895, cuando el país dependía de la yerba importada y hacerla germinar era el gran problema. Esa historia la contamos completa en junio.

En 1937, tres años después de su muerte, el jardín pasó a llamarse Jardín Botánico Carlos Thays. En 1996 fue declarado Monumento Histórico Nacional. La casona sigue en pie, en el centro del jardín: hoy funcionan allí el Centro de Interpretación Botánica, una biblioteca infantil de la naturaleza y oficinas.
Para la familia, es el punto de partida. Ciento veintiocho años después, el Botánico sigue siendo la primera casa del jardinero. Por eso esta serie empieza acá.
Fuentes: GCBA, Archivo Histórico y Jardín Botánico. Fotos: casona del Botánico, Pedro J Pacheco (CC BY-SA 4.0); fotos de archivo, familia Thays / Instituto Histórico de la Ciudad (dominio público). Vía Wikimedia Commons.